Si jugás al fútbol regularmente, tarde o temprano algo te va a doler. Es parte del juego. Pero muchas lesiones se pueden prevenir, y las que no se pueden prevenir se pueden manejar mejor si sabés qué es lo que te pasó. Acá van las más comunes.
El clásico. Pisás mal, se te dobla el tobillo y sentís que se te salió el pie. Es la lesión más frecuente en fútbol amateur.
Cómo prevenirlo:
Si te pasa: hielo inmediato, elevar el pie, no apoyar. Si al día siguiente sigue muy hinchado o no podés caminar, andá al traumatólogo.
Ese dolor atrás del muslo que aparece cuando picás a fondo sin haber calentado. Es un desgarro o distensión de los músculos posteriores de la pierna.
Cómo prevenirlo:
Puede ser muchas cosas, pero en jugadores amateur lo más común es la tendinitis rotuliana (dolor debajo de la rótula) por sobrecarga. Jugar en superficies duras como cemento lo agrava.
Cómo prevenirlo:
El famoso "calambre" que te agarra en el segundo tiempo. Muchas veces es por falta de hidratación o de calentamiento.
Cómo prevenirlo: tomá suficiente agua durante el día y durante el partido. Estirá los gemelos antes y después de jugar.
Más común de lo que se cree. La cancha de sintético es dura, y si jugás agachado todo el partido (como muchos mediocampistas), la espalda baja sufre.
Cómo prevenirlo: fortalecé el core (abdominales, lumbares, plancha). Un core fuerte protege la espalda baja.
Si algo te duele, no juegues. Parece de sentido común pero todos lo ignoramos. Un partido no vale un mes de recuperación. Descansá, recuperate, y la semana que viene jugás de nuevo.
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