No hace falta ser nutricionista ni tener un plan de comidas de atleta olímpico. Pero lo que comés antes y después de jugar afecta directamente cómo rendís y cómo te recuperás. Si alguna vez te sentiste pesado en la cancha o te agarró un pinchazo, probablemente comiste mal antes.
Lo ideal es comer tu última comida fuerte 2 a 3 horas antes. Si comés justo antes, te vas a sentir pesado y probablemente te agarre acidez o náuseas. Si jugás a la noche (tipo 21hs), comé algo liviano a las 18-19hs.
Carbohidratos de fácil digestión + algo de proteína:
Agua, agua y agua. Tomá entre los tiempos y aprovechá cada pausa. No esperes a tener sed para tomar — cuando sentís sed ya estás deshidratado. Si hace mucho calor o transpirás mucho, una bebida isotónica (Gatorade, Powerade) ayuda a reponer sales.
Acá es donde tu cuerpo necesita recuperar lo que gastó. En los 30-60 minutos después de jugar comé algo con:
Seamos honestos: después del partido muchos van a tomar una cerveza con los amigos. No es lo ideal para la recuperación, pero si lo hacés de vez en cuando tampoco se termina el mundo. Eso sí, tratá de tomar agua también y comé algo sólido. Una pizza post-partido con los amigos es uno de los mejores planes que existen.
Estamos terminando la app. Pronto vas a poder armar partidos, reservar canchas y competir en el ranking desde el celular.